...La policía sacó las esposas y jugo con ellas entre sus manos. Edward sintió que lo miraba tan profundamente con sus orbes chocolates que trago profundamente.
La oficial Swan comenzó a acercarse y él a retrocedes, hasta que una silla choco contra la parte trasera de sus rodillas y quedo sentado.
- Oficial Swan, creo que todo esto es un error – dijo mientras veía como ella se seguía acercando.
- No, no lo es – ¡Oh por Dios! La policía se había sentado en sus piernas. Su pene comenzó a reaccionar inevitablemente.
Había cosas que eran extrañas, había milagros y sobre todo había fantasías. Y en estos instantes, Edward estaba cumpliendo la suya.
Estaba tan ensimismado que solo reaccionó cuando escucho un click, trató de mover las manos y ¡horror! Estaban esposadas al respaldo de la silla de madera.
- ¡Pero que mie…! – no alcanzo a terminar la frase porque los sensuales y rojos labios de la oficial de policía Bella Swan impactaron contra los de él. Sus labios se movieron al compás, sus lenguas se acariciaron sensualmente y las manos de ellas se dirigieron al suave y sedoso cabello cobrizo de él. La chica se acomodo en las piernas de Edward y el no pudo acallar el quejido que salio al sentir como su pene era rozado. Las palmas de sus manos picaron por tocar los rellenos pechos de la oficial, sin embargo las molestas esposas tenían sus manos apretujadas contra el respaldo de la silla.
- Señor Cullen, está sentenciado a un Halloween de sexo – dijo la policía mientras sensualmente comenzaba a mecerse logrando que los sexos de ambos entraran en contacto, a pesar de la ropa – tiene derecho a guardar silencio, o a gemir mi nombre.
Los ojos de ella se veían oscurecidos y su pelo chocolate se movía al compás de sus movimientos. Edward no podía ni siquiera hablar, se encontraba tan excitado que solo podía gemir. Con sensuales movimientos la oficial Swan le desabrochó la camisa y sus manos acariciaron su pecho avariciosamente, desde sus pectorales hasta sus marcados abdominales.
- Mmm…me encanta que tenga su cuerpo tan trabajado, Señor Cullen – dijo mientras comenzaba a desabrochar su pantalón y se sacaba las gafas arrojándolas lejos, dejando el descubierto sus grandes y profundos ojos de color chocolate – y encuentro realmente sexys sus oblicuos.
Lentamente empezó a bajar sus pantalones, y luego de levantarse se agacho a sus pies y le saco las zapatillas. Tironeo los pantalones y luego los lanzó lejos…y eso solo hizo que la sangre le hirviera más. La chica comenzó a pasar sus manos por sus pantorrillas y subiendo lentamente hacia sus muslos. El cabello de ella le acariciaba suavemente las piernas.
- Esta muy bien dotado, señor Cullen – sus manos masajeaban ya la parte interna de sus piernas, acercándose peligrosamente al lugar donde más lo necesitaba mientras se lamía los labios – muero por saborear lo que hay debajo de ese boxer...
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